Cuatro jóvenes luchadores de Muay Thai originarios de South Auckland han demostrado su talento y resiliencia compitiendo contra los mejores practicantes del mundo en Tailandia. Jackie Cheng (25 años, camboyano-neozelandés), Johnny Dymond (20 años, tongano), Cam Tukua (17 años, maorí-isleño Cook) y la luchadora australiana-maorí Moana Watene (18 años) representaron con orgullo la región de Manukau en Nueva Zelanda.
Este viaje a Tailandia trascendió las victorias individuales, convirtiéndose en una poderosa declaración de orgullo cultural y un faro de esperanza para los jóvenes de South Auckland. Estos atletas, que entrenan principalmente en Oliver MMA South Auckland y Victorious Muaythai Brisbane, encarnan un mensaje que va más allá del deporte: la dedicación y perseverancia pueden forjar un camino hacia una vida mejor, incluso cuando se enfrentan a adversidades.
El camino hacia la gloria estuvo plagado de desafíos significativos. El equipo superó obstáculos que incluyeron las demandas implacables del entrenamiento de élite, la fortaleza mental requerida para competir internacionalmente y la constante amenaza de lesiones inherente a los deportes de combate. Su reflexión franca: "Intentaron arruinarnos, pero salimos adelante", habla volúmenes sobre su capacidad de resiliencia.
Un momento crítico ocurrió durante su gira cuando Jackie, líder del grupo, sufrió otra lesión en el brazo. En lugar de flaquear, sus compañeros de equipo respondieron con una determinación impresionante. Johnny y Cam, demostrando habilidad y compostura más allá de sus años, aseguraron victorias cruciales en sus respectivos combates. Moana Watene, cuya jornada entrelaza su herencia maorí con su crianza australiana, ejemplificó el espíritu del equipo al lograr una victoria por nocaut que impulsó al grupo hacia adelante.
Un tema central de sus esfuerzos es el deseo de representar a Nueva Zelanda. Jackie expresó su orgullo después de una victoria en el Rajadamnern Stadium: "Orgulloso de haber representado a Nueva Zelanda y conseguir esa victoria. Sin duda, la pelea más difícil que he tenido y una verdadera guerra con mi oponente. Pelear en el Rajadamnern Stadium ha sido uno de mis sueños. Solo se pone más difícil desde aquí".
Estos jóvenes luchadores también buscan inspirar a las nuevas generaciones, particularmente aquellos en las diversas comunidades de South Auckland. Comprenden los desafíos que pueden afectar las vidas jóvenes y ofrecen un camino a través de las artes marciales. Al compartir su trayecto desde Manukau hasta los rings internacionales, esperan empoderar a la próxima generación de luchadores para que persigan sus sueños y busquen mejores oportunidades.
Su mensaje es claro: el éxito requiere esfuerzo y creencia en uno mismo. El camino será desafiante, con contratiempos y dudas, pero con dedicación, apoyo de gimnasios como Oliver MMA y Victorious Muaythai, y autoconfianza, es posible "salir adelante" y lograr grandeza. Su historia demuestra que un joven de Manukau puede representar su hogar e inspirar a otros hacia el éxito.

