El Museo DFW Car & Toy ha anunciado la incorporación de un Mercedes-Benz 300SD de 1979 a la Colección Ron Sturgeon. Este vehículo representa un hito histórico al ser el primer sedán diésel turboalimentado de producción en serie a nivel mundial, marcando un punto de inflexión en la industria automotriz al combinar eficiencia, innovación ingenieril y confort ejecutivo que redefinió las expectativas para los automóviles de lujo.
Originalmente terminado en Plata Astral Metálico, este ejemplar fue repintado a principios de la década de 2000 y ahora presenta detalles sutiles de especificación europea que incluyen faros cuádruples y paragolpes aerodinámicos. Un techo solar, espejos laterales duales y una antena eléctrica completan el exterior refinado, mientras que el cromado picado en la manija de la puerta delantera derecha cuenta una pequeña parte de la historia viajera de este automóvil.
Bajo el capó se encuentra el motor diésel turboalimentado de cinco cilindros en línea OM617A de 3.0 litros, calificado de fábrica en 110 caballos de fuerza y 168 lb-pie de torque. La potencia se transmite a las ruedas traseras a través de una transmisión automática de cuatro velocidades. Este grupo motopropulsor, famoso por su durabilidad a prueba de balas, ayudó a inaugurar una era donde los motores diésel ya no eran solo para camiones o taxis. Este vehículo en particular tiene más de 212,000 millas en el odómetro, un testimonio de la confiabilidad de la ingeniería del 300SD.
La suspensión del automóvil ha sido actualizada con amortiguadores Bilstein, y el poder de frenado es manejado por frenos de disco ventilados delanteros con asistencia eléctrica y discos sólidos traseros. En el interior, las comodidades clásicas incluyen un estereo Becker Grand Prix, control climático automático, control de crucero, seguros y ventanas eléctricos, y una mezcla elegante de instrumentación analógica y diseño alemán ergonómico.
Ron Sturgeon, fundador del Museo DFW Car & Toy, destacó que "el 300SD fue un pionero del lujo, demostrando que el diésel podía ser elegante y eficiente. Es un automóvil construido para durar y representa un capítulo importante en el legado de Mercedes-Benz". La importancia de esta adquisición radica en preservar un vehículo que cambió la percepción global sobre los motores diésel en automóviles de pasajeros de alta gama.
Este Mercedes-Benz 300SD de 1979 ahora se exhibe junto a más de 200 automóviles raros y exóticos y 3,000 juguetes vintage y coleccionables dentro de la extensa colección del museo. Los interesados pueden obtener más información visitando el sitio web oficial en https://dfwcarandtoymuseum.com. La incorporación de este vehículo histórico refuerza el compromiso del museo con la preservación del patrimonio automotriz y educa al público sobre hitos tecnológicos que influyeron en el desarrollo de automóviles más eficientes y sostenibles.
Las implicaciones de esta adquisición trascienden el ámbito coleccionista, ya que el 300SD estableció estándares que posteriormente influyeron en toda la industria automotriz hacia motores más eficientes sin sacrificar el lujo. Su legado perdura en la actual tendencia hacia vehículos premium con menor consumo de combustible y menores emisiones, demostrando cómo innovaciones del pasado continúan moldeando el futuro del transporte.

