La industria solar europea podría recuperar competitividad frente al dominio chino si los responsables políticos implementan las estrategias adecuadas, según un estudio reciente que detalla los requisitos para relocalizar la fabricación solar en el continente. SolarPower Europe y Fraunhofer ISE realizaron un análisis exhaustivo que reveló que los módulos solares fabricados en Europa cuestan aproximadamente 10,3 céntimos por vatio más que las importaciones chinas, una diferencia que parece significativa hasta que se comprende que representa solo un 14,5% en el precio final de la electricidad generada.
La viabilidad de que Europa aproveche esta oportunidad dependerá de la seriedad con la que los formuladores de políticas aborden el desafío de reconstruir una industria que esencialmente cedieron a China durante la última década. Mientras el continente organiza sus esfuerzos, numerosas empresas norteamericanas como PowerBank Corporation estarán explorando las implicaciones de este cambio estratégico en el panorama energético global.
El estudio proporciona un marco detallado para reducir la brecha de costos mediante mejoras en la eficiencia manufacturera, inversión en investigación y desarrollo, y políticas de apoyo que nivelen el campo de juego. La diferencia de precio del 14,5% en la electricidad generada resulta menos desalentadora cuando se considera el valor agregado de tener una cadena de suministro local resiliente, la creación de empleos de calidad y la reducción de la dependencia geopolítica.
La relocalización de la producción solar en Europa tendría impactos significativos más allá de los aspectos económicos inmediatos. Fortalecería la seguridad energética del continente, reduciría la huella de carbono asociada con el transporte de módulos desde Asia y promovería la innovación tecnológica local. Además, permitiría a Europa mantener estándares ambientales y laborales más elevados en la fabricación de componentes solares.
Para los consumidores y empresas europeas, este desarrollo podría traducirse en mayor estabilidad en los precios de la energía solar a largo plazo, menor vulnerabilidad a las fluctuaciones en las cadenas de suministro globales y el fortalecimiento de la economía circular mediante el reciclaje y reutilización de paneles solares al final de su vida útil. La industria solar europea tiene ante sí una ventana de oportunidad para reconstruir capacidades manufactureras que se perdieron progresivamente durante los últimos diez años.
La implementación exitosa de estas estrategias requeriría coordinación entre gobiernos, instituciones financieras y el sector privado, así como políticas de apoyo que incentiven la inversión en capacidades de fabricación local. El estudio subraya que, aunque el desafío es significativo, la brecha de costos es manejable con las políticas adecuadas y podría marcar el renacimiento de una industria solar europea competitiva y sostenible.

