Un Mercedes-Benz 220A Cabriolet de 1954 transformado por el artista contemporáneo Hiro Yamagata se exhibe como parte de la Colección Ron Sturgeon en el DFW Car & Toy Museum, representando una fusión única entre la artesanía automotriz y el arte contemporáneo. Este vehículo, que forma parte de la serie Earthly Paradise de Yamagata, fue seleccionado específicamente por el artista para su transformación artística después de una meticulosa restauración en 1996.
El chasis 3503688, uno de solo 1.278 modelos Cabriolet A fabricados por Sindelfingen entre 1951 y 1955, fue preparado con una capa base de acrílico blanco mate antes de recibir las pinceladas vibrantes de Yamagata. Inspirado por la belleza natural de Fiji, el artista adornó el automóvil con una base azul medianoche e imágenes tropicales intrincadas que incluyen un guacamayo escarlata en el capó, un pavo real a lo largo de la carrocería trasera, flores de hibisco vibrantes, palmeras, un arcoíris y una explosión de aves multicolores.
La serie Earthly Paradise se presentó por primera vez en la Galería de Arte Municipal de Los Ángeles en 1994 y posteriormente cautivó al público en museos de Austria, Italia y Japón. De las 24 visiones de automóviles concebidas para la serie, solo se completaron unos pocos, lo que convierte a este 220A en un artefacto excepcionalmente raro y significativo dentro del mundo del arte automotriz contemporáneo.
Bajo su exterior artístico se encuentra la excelencia de ingeniería de la plataforma W187, que cuenta con un motor M180 de seis cilindros en línea de 2.2 litros que produce 80 caballos de fuerza, combinado con una transmisión manual de cuatro velocidades con cambio en la columna. Detalles lujosos como un juego de equipaje de tres piezas en el maletero, instrumentación VDO enmarcada por un volante de tres radios y la artesanía clásica de Mercedes-Benz refuerzan que este vehículo es tanto un automóvil funcional como una creación artística.
La presencia de esta obra maestra en el DFW Car & Toy Museum subraya la creciente importancia de los automóviles arte como categoría de colección, fusionando disciplinas tradicionalmente separadas y atrayendo a nuevos públicos a los espacios museísticos. Esta tendencia refleja una evolución en la percepción del valor cultural de los automóviles, que ya no se evalúan únicamente por su rareza mecánica o procedencia, sino también por su significado artístico y narrativa cultural.
Para los entusiastas del automóvil y del arte por igual, el Mercedes-Benz 220A Cabriolet de Yamagata sirve como testimonio del potencial transformador del arte aplicado a objetos industriales. Su exhibición continua en Fort Worth, Texas, en las instalaciones de 150.000 pies cuadrados del museo, asegura que esta obra única permanezca accesible al público, inspirando futuras generaciones de artistas y coleccionistas a reimaginar las posibilidades creativas dentro del mundo automotriz.

