Las instalaciones de almacenamiento de baterías en Estados Unidos están proyectadas para aumentar dramáticamente a 204 gigavatios para 2035, representando un salto significativo desde los 31 gigavatios desplegados hasta 2024. Esta capacidad equivalente a más de 800 gigavatios-hora marca una ruptura notable con los desafíos que enfrenta el segmento de energía verde estadounidense. Las proyecciones de BloombergNEF indican que el almacenamiento en baterías superará las expectativas anteriores incluso después de que la legislación conocida como "One Big Beautiful Bill" eliminara numerosos créditos fiscales en julio.
Este crecimiento proyectado tiene implicaciones profundas para la transición energética de Estados Unidos y la estabilidad de su red eléctrica. La capacidad de almacenamiento masivo permitirá una mayor integración de fuentes de energía renovable intermitentes, como la solar y eólica, al proporcionar energía cuando estas fuentes no están generando. Para los consumidores, esto podría traducirse en una electricidad más confiable y potencialmente más asequible a medida que el sistema se vuelve más eficiente.
Otros sistemas de energía renovable, como aquellos en los que operan compañías como EverGen Infrastructure Corp. (TSX.V: EVGN) (OTCQX: EVGIF), también están escalando para agregar impulso al sector de energía limpia. La convergencia de estas tecnologías crea un ecosistema más robusto para la descarbonización del sistema energético estadounidense.
El hecho de que este crecimiento proyectado ocurra a pesar de los vientos en contra de la política federal sugiere que las fuerzas del mercado y la disminución de costos están impulsando la adopción de almacenamiento de energía. La industria parece estar alcanzando un punto de inflexión donde la economía del almacenamiento se vuelve irresistible, independientemente del apoyo gubernamental. Esto tiene implicaciones significativas para la competitividad global de Estados Unidos en tecnologías de energía limpia.
Para los inversores y las empresas del sector energético, estas proyecciones indican oportunidades sustanciales en la cadena de valor del almacenamiento, desde la manufactura de baterías hasta el desarrollo de proyectos y la operación de activos. La escala del crecimiento proyectado sugiere que el almacenamiento de energía se está convirtiendo en un componente fundamental de la infraestructura energética nacional, comparable en importancia a las centrales eléctricas tradicionales.
El avance del almacenamiento también tiene implicaciones para la seguridad energética nacional y la resiliencia ante eventos climáticos extremos. Sistemas de almacenamiento distribuidos pueden proporcionar respaldo durante apagones y ayudar a mantener la estabilidad de la red durante picos de demanda. Esta capacidad se vuelve cada vez más crítica a medida que el cambio climático intensifica los fenómenos meteorológicos que afectan la infraestructura energética.

