El posible regreso de las políticas comerciales de la era Trump podría reconfigurar drásticamente el mercado global de minerales críticos, con implicaciones significativas para industrias que van desde la defensa hasta los vehículos eléctricos. El arancel del 60% propuesto por Trump a productos chinos impactaría directamente las cadenas de suministro de minerales críticos, de los cuales China controla aproximadamente el 80%.
Los riesgos son particularmente altos considerando las recientes prohibiciones de exportación de China en represalia contra galio, germanio y antimonio hacia EE.UU. - materiales cruciales para la fabricación de semiconductores, sistemas de defensa y producción de vehículos eléctricos. Un estudio del Servicio Geológico de EE.UU. indica que estas restricciones por sí solas podrían reducir el PIB estadounidense en $3.400 millones.
La situación podría empeorar si China expande las restricciones para incluir grafito, donde controla el 77% de la producción natural y casi toda la capacidad de refinación. EE.UU., actualmente 100% dependiente de importaciones de grafito, podría enfrentar graves interrupciones en sus industrias de vehículos eléctricos y almacenamiento de energía.
Más allá de las tensiones comerciales inmediatas, la propuesta de Trump de retirar el apoyo estadounidense a la OTAN podría obligar a los aliados europeos a acelerar sus estrategias de adquisición de minerales críticos, creando potencialmente un mercado global más competitivo y fragmentado. Las naciones ricas en recursos podrían volverse más selectivas en sus alianzas comerciales, alterando fundamentalmente las cadenas de suministro existentes.
Estos desarrollos señalan un posible cambio hacia el nacionalismo económico en minerales críticos, con países que probablemente priorizarán la producción doméstica y cadenas de suministro seguras. La reestructuración podría conducir a precios más altos para minerales críticos y acelerar los esfuerzos para desarrollar fuentes alternativas fuera del control de China.

