Un nuevo artículo publicado en Risk Sciences presenta las "ciencias del riesgo" como un campo interdisciplinario emergente centrado en comprender y gestionar la incertidumbre en los ámbitos natural, social, económico y tecnológico. El estudio propone un marco tridimensional para organizar la diversa investigación sobre riesgos, con el objetivo de fortalecer la resiliencia social en un mundo cada vez más complejo e incierto. La incertidumbre se ha convertido en una característica definitoria de la existencia moderna, que abarca desafíos que van desde el cambio climático y las pandemias hasta la inestabilidad financiera, las amenazas de ciberseguridad y las tecnologías disruptivas.
El artículo, escrito por Runhuan Feng de la Universidad de Tsinghua y publicado con el DOI 10.1016/j.risk.2025.100029, describe un marco conceptual que va más allá de las definiciones estrechas de riesgo. En lugar de ofrecer una única perspectiva, el marco establece tres dimensiones para organizar cómo se estudian y gestionan los riesgos. La primera dimensión, identificación y evaluación, se centra en reconocer los riesgos, evaluar su probabilidad e impacto, y modelar las posibles pérdidas o consecuencias. Esta dimensión incorpora métodos que van desde los modelos de factores de riesgo causal utilizados en la investigación de desastres hasta el análisis estadístico de tendencias común en finanzas y seguros.
La segunda dimensión, mecanismo y estrategia, examina cómo se abordan los riesgos en la práctica. Los mecanismos incluyen herramientas concretas como la evitación, mitigación y transferencia del riesgo, mientras que las estrategias se refieren a planes más amplios y coordinados que integran múltiples herramientas y partes interesadas. Algunos ejemplos son los sistemas nacionales de gestión de riesgos de catástrofes o los marcos internacionales de gobernanza del riesgo que coordinan las respuestas entre fronteras y sectores.
La tercera dimensión, comportamiento y decisión, destaca cómo los individuos, organizaciones e instituciones perciben el riesgo y toman decisiones bajo incertidumbre. Basándose en conocimientos de economía, psicología y ciencias del comportamiento, esta dimensión explica por qué las decisiones del mundo real a menudo se desvían de los modelos puramente racionales y cómo los sesgos cognitivos, la asimetría de información y las estructuras institucionales moldean el comportamiento relacionado con el riesgo. Feng explica que "las ciencias del riesgo no son una única disciplina, sino un ecosistema de investigación interconectada" que reúne perspectivas de las ciencias naturales, las ciencias sociales, la ingeniería, la economía y más allá para comprender mejor los riesgos complejos y diseñar respuestas más efectivas.
Utilizando este marco, el artículo revisa las principales áreas de investigación que dan forma al campo, incluyendo los riesgos climáticos y de catástrofes, la digitalización y la ciberseguridad, las tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial y los desafíos sociales globales. Identifica tendencias emergentes como el creciente uso del análisis de redes, la modelización basada en agentes y los vínculos más estrechos entre la investigación académica, las aplicaciones industriales y las políticas públicas. El enfoque interdisciplinario del marco permite a investigadores y profesionales conectar conocimientos a través de dominios tradicionalmente separados, lo que podría conducir a estrategias de gestión de riesgos más integrales.
El artículo concluye presentando Risk Sciences, una nueva revista de acceso abierto diseñada para fomentar la integración e innovación interdisciplinarias. La hipótesis central de la revista es que sintetizar diversos enfoques del riesgo puede ayudar a construir una base de conocimiento compartida que apoye una mejor toma de decisiones y mejore la resiliencia en una era de incertidumbre creciente. A medida que las organizaciones y los gobiernos se enfrentan a desafíos cada vez más interconectados, este marco proporciona un enfoque estructurado para navegar por la complejidad. El establecimiento de las ciencias del riesgo como un campo distinto podría influir en cómo las instituciones educativas estructuran sus programas, cómo se asignan los fondos de investigación y cómo los responsables de políticas abordan los riesgos sistémicos que trascienden los límites disciplinarios tradicionales.

