La Asociación Americana del Corazón ha publicado una nueva declaración científica en su revista principal Circulation que proporciona la evidencia más reciente sobre la cafeína y la salud cardiovascular. La declaración concluye que para la mayoría de los adultos, consumir hasta 400 mg de cafeína al día —equivalente a unas 5 tazas de café filtrado— es seguro y puede estar relacionado con un menor riesgo de varias afecciones cardiovasculares, como insuficiencia cardíaca, enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Sin embargo, dosis más altas, particularmente las que se encuentran en bebidas energéticas y shots energéticos, pueden aumentar el riesgo de hipertensión arterial y arritmias cardíacas.
El grupo de redacción, presidido por el Dr. Gregory M. Marcus de la Universidad de California, San Francisco, revisó investigaciones recientes sobre la cafeína, principalmente del café, y sus efectos en diversos resultados cardiovasculares. La declaración señala que el café es la principal fuente de cafeína para la mayoría de los adultos y que los beneficios observados pueden deberse en parte a otros compuestos del café, como antioxidantes y agentes antiinflamatorios. Agregar azúcar, crema o jarabes saborizados probablemente reduce estos beneficios.
Los hallazgos clave incluyen que beber de 2 a 4 tazas de café con cafeína al día se asoció con un menor riesgo de enfermedad cardíaca, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular, mientras que más de 4 tazas al día puede aumentar el riesgo de insuficiencia cardíaca. En cuanto a la presión arterial, de 1 a 3 tazas al día se vinculó con un mayor riesgo de desarrollar hipertensión en personas con niveles óptimos, pero más de 3 tazas se asoció con un menor riesgo. Las dosis altas de bebidas energéticas aumentaron significativamente la presión arterial, especialmente en personas con hipertensión preexistente.
En cuanto al ritmo cardíaco, de 1 a 3 tazas de café al día no aumentaron el riesgo de fibrilación auricular, pero se relacionaron con más contracciones ventriculares prematuras. Dosis muy altas de bebidas energéticas se asociaron con arritmias en adultos jóvenes sanos. Para la diabetes tipo 2, el consumo regular de café negro se vinculó con un menor riesgo, aunque esto puede deberse a compuestos no relacionados con la cafeína. El café sin filtrar (por ejemplo, espresso, prensa francesa) contiene cafestol, que puede elevar el colesterol LDL, mientras que el café filtrado con papel o instantáneo no.
La declaración enfatiza que las respuestas individuales a la cafeína varían según la genética, el metabolismo, la edad y los medicamentos. El Dr. Marcus señaló que "no existe una estrategia única para todos en el consumo seguro de cafeína" y aconsejó a las personas prestar atención a las reacciones de su cuerpo y consultar a su equipo de atención médica.
La Asociación Americana del Corazón pide más investigación sobre las bebidas energéticas y otras fuentes de cafeína, así como ensayos controlados aleatorizados para comprender mejor los efectos de la cafeína en diferentes poblaciones. La declaración no produjo pautas específicas, pero informa futuras recomendaciones. La declaración científica completa está disponible en línea en Circulation.
