Los adultos de 60 años que obtienen malos resultados en pruebas de capacidad de pensamiento general, memoria y velocidad de procesamiento de la información enfrentan un riesgo significativamente mayor de sufrir un accidente cerebrovascular más adelante en la vida, según una nueva investigación publicada en el Journal of the American Heart Association. El estudio, realizado en Suecia y reportado por NEWMEDIAWIRE, examinó a casi 5000 adultos mayores y encontró que aquellos con los puntajes cognitivos más bajos tenían hasta un 86% más de probabilidad de sufrir un primer accidente cerebrovascular durante un seguimiento promedio de 12 años.
La investigación, parte del proyecto Good Aging in Skane, incluyó a 4912 participantes de 60 a 80+ años sin antecedentes de demencia, accidente cerebrovascular o ataque isquémico transitorio (miniaccidente cerebrovascular) al momento de la inscripción. Completaron pruebas estandarizadas que medían memoria, velocidad de procesamiento, fluidez verbal y función ejecutiva. Durante el seguimiento, que abarcó de 2001 a 2023, 572 participantes experimentaron un primer accidente cerebrovascular. Entre los de 60 a 69 años, una menor capacidad de pensamiento general se asoció con un 86% más de riesgo de accidente cerebrovascular, puntajes más bajos de memoria con un 68% más de riesgo, y una velocidad de procesamiento más lenta con un 66% más de riesgo. Cabe destacar que estas asociaciones no se observaron en participantes de 70 a 79 años o de 80 años o más después de ajustar por otros factores de salud y estilo de vida.
La autora principal, Alice Askemyr, M.D., investigadora en geriatría de la Universidad de Lund y el Hospital Universitario de Skane, explicó que la población de mayor edad es diversa y los factores de riesgo pueden diferir según la edad. Sugirió que un bajo rendimiento cognitivo a los 60 años podría indicar lesiones cerebrales no detectadas, que son más comunes después de los 70 años pero pueden ser más fáciles de detectar antes. "Las llamadas lesiones cerebrales 'silenciosas' pueden afectar tanto el funcionamiento cognitivo como el riesgo futuro de accidente cerebrovascular", dijo.
Elisabeth Breese Marsh, M.D., FAHA, presidenta de la Declaración Científica de la American Heart Association 2026, Brain Health Across the Life Span: A Framework for Future Studies, enfatizó que la modificación de los factores de riesgo debería comenzar incluso antes. "Este estudio, junto con otros, respalda lo importante que es ser agresivo en el manejo de los factores de riesgo vascular y centrarse en la salud cerebral en la mediana edad", dijo Marsh. Señaló que los hallazgos proporcionan un posible nuevo factor de detección para el riesgo de accidente cerebrovascular, aunque el estudio observacional no puede probar causa y efecto.
Las implicaciones son significativas para la salud pública: las pruebas cognitivas simples en la mediana edad podrían servir como una herramienta económica para identificar a las personas con mayor riesgo, lo que impulsaría intervenciones más tempranas. Según la American Stroke Association, el estilo de vida y el entorno pueden afectar la salud cerebral y la cognición con el tiempo, lo que refuerza la necesidad de un manejo proactivo de afecciones como la hipertensión y la diabetes. Las limitaciones del estudio incluyen su diseño observacional y la posible falta de generalización a otros países.
Para los lectores, el mensaje es claro: prestar atención a la salud cerebral a los 60 años, e incluso antes, puede ayudar a reducir el riesgo de accidente cerebrovascular más adelante en la vida. Como aconsejó Marsh, "incluso las personas de 40 y 50 años deben centrarse en la modificación de los factores de riesgo y en hábitos para una buena salud cerebral general". El manuscrito completo está disponible en línea, y se pueden encontrar recursos adicionales sobre la prevención de accidentes cerebrovasculares en la página Stroke Risk Factors de la American Stroke Association.
