El Museo DFW Car & Toy ha incorporado a su colección un Mercedes-Benz 300C Sedán de 1956 terminado en su color original de fábrica rojo 'Fresa' (DB543), una elección cromática extraordinaria para uno de los sedanes de lujo más potentes y conservadores de su época. Conocido internamente como W186, la serie Mercedes-Benz 300 fue el buque insignia de la marca mucho antes de que el legendario 300SL acaparara titulares. Este modelo, apodado 'Adenauer' en referencia al canciller alemán Konrad Adenauer quien utilizaba una flota de ejemplares especialmente construidos, representa un referente del lujo y la excelencia en ingeniería de la década de 1950.
Competiendo con Rolls-Royce, Bentley y Cadillac por el favor de líderes globales y élites empresariales, el 300C ofrecía una experiencia de conducción de élite que combinaba dignidad y audacia. Bajo el capó, este 300C está impulsado por un motor de seis cilindros en línea SOHC de 3.0 litros, alimentado por carburadores gemelos Solex y acoplado a una transmisión automática Borg-Warner de tres velocidades. Con suspensión independiente delantera y eje oscilante trasero con ballestas, la calidad de marcha y manejo reflejan el diseño vanguardista por el que Mercedes-Benz era conocido, incluso en sus sedanes más pesados y lujosos.
Lo que distingue a este automóvil en particular es su color raro y su alto nivel de conservación. La hoja de construcción de fábrica confirma el único color de pintura rojo 'Fresa', un tono inesperado aunque elegante para un modelo que normalmente se solicitaba en colores más sobrios. El automóvil también cuenta con un techo corredizo Webasto de largo completo, molduras exteriores de cromo sobre latón y un interior meticulosamente conservado con instrumentación VDO original, herrajes cromados, una radio Becker Mexico y detalles de tapicería original que evocan la grandiosidad de la época. Ron Sturgeon, fundador del Museo DFW Car & Toy, afirma que este 300C es impactante no solo por su presencia y condición, sino por su individualidad, destacando la rareza de encontrar un sedán de lujo de los años 50 que combine dignidad y audacia.
Con solo 885 ejemplares fabricados en 1956 y 1.432 producidos en total, el Mercedes-Benz 300C sigue siendo una pieza altamente coleccionable de la historia automotriz de mediados de siglo, y este ejemplar se encuentra entre los más llamativos de todos. Su incorporación al museo fortalece la oferta cultural para entusiastas del automóvil y preserva un legado técnico y estético que influyó en el desarrollo de vehículos de lujo posteriores. La adquisición subraya la importancia de conservar automóviles históricos con especificaciones únicas, ofreciendo a visitantes y estudiosos una ventana a las decisiones de diseño y las preferencias de la época que continúan inspirando a la industria automotriz moderna.

