En una entrevista reciente, el ejecutivo de calidad Paul Arrendell enfatizó que la productividad en campos técnicos debería priorizar sistemas más inteligentes sobre la ejecución más rápida. Con más de 30 años de experiencia en liderazgo en empresas como Abbott Diagnostics, KCI Medical y Becton Dickinson, la perspectiva de Arrendell desafía los flujos de trabajo prevalecientes al estilo sprint en industrias como la salud y la manufactura, donde señala que la velocidad sin estructura puede llevar a riesgos significativos como retiros de productos, fallas en auditorías y daños a pacientes.
Las ideas de Arrendell son particularmente relevantes dado un informe de McKinsey de 2023 que indica que el 40% de los ingenieros en salud y manufactura enfrentan alta presión de plazos, pero solo el 12% cree que esto mejora el rendimiento. Advierte que tales entornos no pueden depender de enfoques rápidos y no estructurados, afirmando: "No puedes correr a toda velocidad a través de una inspección de la FDA". En cambio, aboga por sistemas que guíen a los equipos, detecten problemas temprano y fomenten la confianza, lo cual es crucial en sectores de alto riesgo.
La solución, según Arrendell, radica en implementar flujos de trabajo simples, escalables y basados en sistemas. Describe estrategias como transformar formularios de calidad complejos en listas de verificación visuales con plazos claros, lo que redujo los tiempos de retención interna de productos en un 40% en un caso. También destaca la importancia de rastrear la fricción del proceso en lugar de simplemente monitorear el tiempo empleado. Por ejemplo, un equipo descubrió que las aprobaciones de cambios tardaban 11 días en procesarse a pesar de que los cambios reales requerían solo 2 horas, y abordar este cuello de botella demostró ser más impactante que cualquier herramienta de productividad o presión de plazo.
Arrendell hace un llamado a profesionales y líderes para que se enfoquen en mejoras sistémicas en lugar de actualizaciones tecnológicas. Recomienda pasos prácticos como identificar dónde se atasca el trabajo, crear sistemas compartidos que eviten depender del "modo héroe", convertir informes en ciclos de retroalimentación para cambios continuos, y capacitar para la comprensión sobre la finalización de tareas. Advierte: "Si tu proceso solo funciona porque dos personas conocen los atajos, no es un sistema. Es un reloj en marcha". Este enfoque busca construir un rendimiento sostenible y reducir errores en industrias críticas.
Para más información sobre las opiniones de Arrendell, la entrevista completa está disponible en https://24-7pressrelease.com. Su mensaje subraya un cambio hacia el pensamiento sistémico para abordar la crisis de productividad en campos técnicos, lo que potencialmente llevaría a una mejor consistencia, riesgos reducidos y mejores resultados tanto para equipos como para usuarios finales.

