La reciente muerte de un personaje embarazada por preeclampsia en la serie de televisión nominada a los Emmy 'Paraíso' ha destacado una grave condición médica que afecta a miles de mujeres embarazadas anualmente. En la serie, el personaje de Annie interpretado por Shailene Woodley, una ex estudiante de medicina, murió poco después de dar a luz a su bebé a pesar de haber realizado controles regulares de presión arterial durante todo su embarazo. Esta representación ficticia refleja las estadísticas reales de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, que estiman que la preeclampsia ocurre en el 5 al 7% de todos los embarazos.
La preeclampsia se define como la aparición de presión arterial alta que generalmente se desarrolla después de la semana 20 del embarazo, caracterizada por una presión sistólica de 140 mm Hg o más y/o una presión diastólica de 90 mm Hg o más en dos mediciones separadas por al menos cuatro horas. Según la Asociación Americana del Corazón, otros indicadores incluyen altos niveles de proteína en la orina o signos de daño orgánico. Aunque muchas mujeres con preeclampsia dan a luz bebés sanos y se recuperan completamente, la condición puede ser potencialmente mortal tanto para la madre como para el niño.
Los síntomas de la preeclampsia varían, y algunas mujeres no experimentan signos notables. Cuando los síntomas ocurren, pueden incluir dolores de cabeza persistentes que no responden a la medicación, cambios en la visión, dolor abdominal superior, náuseas, vómitos, dificultad para respirar e hinchazón rápida, particularmente en los pies. Actualmente, no existe una prueba predictiva de uso regular para la preeclampsia en Estados Unidos, lo que hace que el monitoreo prenatal regular sea esencial.
Los enfoques de tratamiento dependen de múltiples factores, incluida la salud materna y la progresión de la enfermedad. Medicamentos como los betabloqueantes como el labetalol o los bloqueadores de los canales de calcio como la nifedipina se usan comúnmente para controlar la presión arterial. En casos graves donde la salud de la madre está en riesgo, puede ser necesario un parto temprano. Para embarazos de 34 semanas o más con síntomas graves, los expertos recomiendan el parto tan pronto como sea posible de manera segura. Para embarazos menores de 34 semanas, se pueden administrar medicamentos para ayudar al desarrollo fetal antes del parto temprano. En casos menos graves, generalmente se recomienda el parto a las 37 semanas.
Las investigaciones indican que las mujeres que experimentan preeclampsia enfrentan mayores riesgos de salud a largo plazo, incluida una mayor probabilidad de desarrollar presión arterial alta, problemas neurológicos, diabetes, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares más adelante en la vida. Aunque no existe un método comprobado para prevenir la hipertensión gestacional o la preeclampsia, las mujeres en riesgo pueden reducir sus posibilidades tomando aspirina en dosis bajas durante el embarazo bajo supervisión médica. La Asociación Americana del Corazón recomienda varias prácticas para un embarazo saludable: obtener atención médica temprana y regular, monitorear la presión arterial en casa cuando se indique, mantener una dieta saludable para el corazón y realizar actividad física regular.
Para las mujeres que buscan información adicional sobre la salud del corazón en diferentes etapas de la vida, hay recursos disponibles en GoRedforWomen.org. Los CDC proporcionan estadísticas detalladas e información sobre la preeclampsia a través de su blog de genómica en https://blogs.cdc.gov/genomics/2022/10/25/preeclampsia/. La mayor visibilidad de esta condición a través de los medios populares puede conducir a una mayor conciencia pública, potencialmente alentando a más mujeres a monitorear su presión arterial durante el embarazo y reconocer las señales de advertencia antes.

