El cambio climático intensifica los riesgos de resistencia antimicrobiana en enfermedades animales, advierte un nuevo editorial

El cambio climático intensifica los riesgos de resistencia antimicrobiana en enfermedades animales, advierte un nuevo editorial

A medida que el cambio climático redefine las condiciones en las que los patógenos sobreviven y se desplazan, la resistencia a los antimicrobianos (RAM) ya no es solo una cuestión de uso de antibióticos. Un nuevo editorial publicado en Animal Diseases sitúa a las enfermedades animales en el centro de este riesgo emergente, argumentando que el calentamiento, las inundaciones, la agricultura intensiva, las aguas residuales y los sistemas alimentarios pueden conectar bacterias resistentes entre animales, entornos y personas. Utilizando la Salmonella no tifoidea como centinela, el artículo plantea un marco 'Una Salud' para comprender cómo las presiones climáticas pueden debilitar las barreras ecológicas que antes ayudaban a contener la RAM.

Publicado el 29 de junio de 2026 en Animal Diseases (DOI: 10.1186/s44149-026-00255-5), el editorial "Climate change and AMR in animal diseases: a one health perspective on emerging global risks" proviene del Instituto de Estudios Avanzados de Hangzhou, Universidad de la Academia China de Ciencias. En lugar de presentar el cambio climático y la RAM como crisis paralelas, el editorial los conecta a través de la ecología de las enfermedades animales y el marco 'Una Salud'. Además, está respaldado por un artículo de investigación relacionado publicado en The Lancet Planetary Health en 2026, que examinó cómo el cambio climático se asocia con la propagación global de genes de resistencia a antimicrobianos (GRAM) en Salmonella.

La contribución central del editorial es un mapa de riesgos práctico. Describe un nexo de convergencia entre 'Una Salud' y el clima en el que la Salmonella no tifoidea y los GRAM circulan entre hospitales, agricultura intensiva, sistemas de tratamiento de aguas residuales, cuencas hidrográficas, granjas, productos alimenticios y entornos minoristas. El cambio climático puede intensificar este ciclo a través de dos vías inmediatas: los efectos fisiológicos relacionados con el calor en las bacterias y el movimiento de agua contaminada impulsado por el clima. El artículo plantea además la posibilidad de que el estrés climático pueda influir en la adaptación de los patógenos en los sistemas de producción, aunque lo trata como una hipótesis que requiere una validación más amplia.

El estudio complementario de The Lancet Planetary Health proporciona la base empírica para esta advertencia. Los investigadores analizaron 488.232 genomas de Salmonella de 139 países o regiones entre 1940 y 2023 y encontraron que la abundancia promedio global de GRAM en Salmonella aumentó un 38%. El cambio climático se asoció con un aumento del 10% en la abundancia de GRAM, con incrementos en 82 de los 100 países analizados. Los modelos futuros sugirieron que las vías de bajas emisiones, combinadas con un mayor control del uso de antibióticos, podrían reducir los GRAM de Salmonella en un 24% en comparación con los escenarios de altas emisiones. En el editorial, estos hallazgos respaldan una respuesta de tres partes: vigilancia genómica informada por el clima, intervenciones específicas en salud animal y políticas integradas intersectoriales que puedan pasar el control de la RAM de programas aislados a una prevención coordinada entre los sistemas climático, ganadero, ambiental y de salud.

Los autores señalaron que el trabajo exige un cambio de reaccionar ante infecciones resistentes a anticipar dónde pueden intensificarse los riesgos de RAM. Dijeron que el control del uso de antimicrobianos sigue siendo la base del control de la RAM, pero debe combinarse con datos climáticos, monitoreo de la salud animal y vigilancia ambiental. En su opinión, 'Una Salud' debe guiar las decisiones prácticas, desde dónde se secuencian los genomas hasta cómo se preparan las granjas, los sistemas de aguas residuales y los programas de seguridad alimentaria para los extremos climáticos. El objetivo es proteger la eficacia de los antimicrobianos antes de que las presiones climáticas amplíen las brechas existentes.

El marco liderado por el editorial ofrece puntos de entrada claros para políticas y prácticas. Los servicios veterinarios pueden utilizar señales climáticas para identificar períodos de alto riesgo de brotes de enfermedades animales e infecciones resistentes. Las agencias de salud pública pueden conectar la vigilancia genómica con datos de precipitaciones, temperatura, aguas residuales, ganadería y uso de antimicrobianos. Los sistemas de seguridad alimentaria pueden fortalecer el monitoreo después de inundaciones, olas de calor y otras perturbaciones que pueden movilizar bacterias resistentes. Para los países de ingresos bajos y medios, el documento también destaca la necesidad de secuenciación asequible, personal capacitado y acuerdos justos de intercambio de datos. Lo más importante, el trabajo sugiere que la mitigación del cambio climático, la salud animal, el saneamiento y el control del uso de antibióticos deben tratarse como una inversión interconectada en la seguridad sanitaria mundial, especialmente en regiones donde la vulnerabilidad climática y la carga de RAM se superponen.

La rédaction de Burstable.News

La rédaction de Burstable.News

@burstable

Burstable.News proporciona diariamente contenido de noticias seleccionado para publicaciones en línea y sitios web. Póngase en contacto con Burstable.News hoy mismo si le interesa añadir a su sitio web un flujo de contenido fresco que satisfaga las necesidades informativas de sus visitantes.