Los inversores estadounidenses que investigan Panamá a menudo llegan con expectativas moldeadas por fotografías y estadísticas, solo para encontrar una realidad que diverge significativamente de sus ideas preconcebidas. Esta brecha entre la anticipación y la experiencia se ha convertido en un tema constante en las visitas organizadas para inversores, según organizadores y participantes de la segunda Cumbre Anual Invest Panama celebrada en mayo de 2026.
La cumbre, que atrajo a inversores de varios estados de EE. UU. y de Canadá, reveló que incluso aquellos que habían estudiado el mercado de antemano se sorprendieron por el nivel de desarrollo del país. Ashley Luther, directora de operaciones y corredora principal de CHORD Real Estate, señaló que los asistentes describen constantemente a Panamá como más pulido y cosmopolita de lo que esperaban. Esta reacción ocurre incluso antes de visitar las propiedades que vinieron a evaluar.
Las raíces de esta desconexión radican en parte en el limitado marketing turístico internacional de Panamá. A diferencia de las naciones caribeñas que han construido su reputación en torno a las experiencias de los visitantes, la identidad económica de Panamá ha estado durante mucho tiempo ligada al canal, la banca y su papel como centro de negocios regional. En consecuencia, las percepciones globales no han seguido el ritmo del desarrollo real del país.
La economía de Panamá se ancla en el Canal de Panamá, más de 80 bancos internacionales y más de 180 sedes regionales multinacionales, incluidas empresas como Dell y Caterpillar que han establecido operaciones designadas como SEM. Esta base comercial crea una demanda de vivienda constante que no está ligada al turismo estacional, ofreciendo un marcado contraste con los mercados dependientes del turismo que sufrieron durante la pandemia de COVID-19.
Para los inversores que evalúan fundamentos, esta distinción importa. La demanda de alquiler en la Ciudad de Panamá está impulsada en gran medida por profesionales: expatriados, banqueros y trabajadores remotos atraídos por la zona horaria del país, su conectividad y su economía dolarizada. La gama de proyectos disponibles, desde rascacielos urbanos hasta desarrollos frente a la playa en la costa del Pacífico, permite a inversores con diferentes perfiles de riesgo encontrar oportunidades adecuadas.
Los participantes de la cumbre con objetivos financieros a menudo se fueron con una visión más amplia de invertir en Panamá. Aquellos que consideraban la residencia notaron que el umbral de inversión calificada para bienes raíces aumentará de $300,000 a $500,000 en octubre de 2026, lo que añade urgencia a sus decisiones. Otros, que llegaron sin objetivos de inversión específicos, partieron con una idea más clara de si Panamá era un mercado con el que querían comprometerse.
Como observó un socio de CHORD, los inversores llegaron curiosos y se fueron con claridad. La fase de investigación termina cuando pones los pies en el terreno. Este sentimiento subraya el valor de la experiencia directa en los mercados emergentes, donde la sensación tangible de un lugar puede ser más informativa que cualquier hoja de cálculo.
