Un estudio innovador de Alemania sugiere que una simple prueba de sangre podría transformar cómo los pacientes con accidente cerebrovascular reciben tratamiento de emergencia al identificar los tipos de accidente cerebrovascular antes de llegar al hospital. La investigación, que se presentará en la Conferencia Internacional de Accidentes Cerebrovasculares 2025 de la Asociación Estadounidense de Accidentes Cerebrovasculares, demuestra que medir los niveles de una proteína cerebral llamada proteína ácida fibrilar glial (GFAP) podría distinguir entre accidentes cerebrovasculares hemorrágicos y aquellos causados por coágulos sanguíneos con una precisión del 90-95%.
Las implicaciones de este descubrimiento son significativas para el tratamiento de accidentes cerebrovasculares, donde el tiempo es crítico y diferentes tipos de accidentes cerebrovasculares requieren tratamientos opuestos. El estudio encontró que los pacientes con hemorragias cerebrales tenían niveles de GFAP casi siete veces más altos que aquellos con accidentes cerebrovasculares causados por coágulos, lo que potencialmente permitiría a los servicios de emergencia comenzar el tratamiento apropiado más pronto.
"El tratamiento para reducir la presión arterial y revertir los medicamentos anticoagulantes podría realizarse en el entorno prehospitalario, lo que conduciría a un gran cambio en la práctica clínica", dijo el autor principal del estudio, Love-Preet Kalra, M.D., del RKH Hospital Klinikum Ludwigsburg. La investigación, que incluyó a 353 participantes, mostró que los niveles de GFAP por debajo de 30 picogramos por mililitro podrían descartar efectivamente accidentes cerebrovasculares hemorrágicos en pacientes con déficits neurológicos moderados a severos.
Aunque es prometedora, la prueba actualmente requiere centrifugación de sangre, y los resultados pueden verse afectados por la edad del paciente. Además, la mayoría de las ambulancias aún no tienen acceso a esta capacidad de análisis de sangre. A pesar de estas limitaciones, el impacto potencial en el tratamiento de accidentes cerebrovasculares es sustancial, ya que una intervención más temprana podría reducir significativamente el daño cerebral y mejorar los resultados para los pacientes.
Los hallazgos, aunque preliminares y pendientes de revisión por pares, sugieren un futuro donde el tratamiento de accidentes cerebrovasculares podría comenzar antes de que los pacientes lleguen al hospital, potencialmente ahorrando minutos cruciales que podrían marcar la diferencia entre la recuperación y la discapacidad permanente. Para los aproximadamente 795,000 estadounidenses que experimentan un accidente cerebrovascular cada año, este avance podría representar una mejora significativa en los protocolos de atención de emergencia.

