El desafiante entorno económico y el aumento del costo de vida están llevando a más canadienses a explorar fuentes de ingresos secundarios a través de trabajos adicionales, con los sectores de educación y bienes raíces ofreciendo oportunidades particularmente prometedoras. La aparición del trabajo remoto y la tecnología de IA ha hecho que estas fuentes de ingresos complementarias sean más accesibles que nunca.
Los servicios relacionados con idiomas han surgido como una oportunidad destacada en el panorama multicultural de Canadá. Con tasas de inmigración que se mantienen altas y requisitos bilingües para la ciudadanía, servicios como tutorías, traducción y transcripción tienen una gran demanda. El sector educativo, tradicionalmente un pilar de la sociedad canadiense, presenta numerosas oportunidades para quienes tienen habilidades relevantes.
Los trabajos secundarios relacionados con bienes raíces también están ganando terreno debido a la persistente escasez de vivienda en Canadá. Desde alquiler de habitaciones hasta trabajo de agente inmobiliario a tiempo parcial, las bajas tasas de vacantes y la oferta limitada de viviendas del país crean un terreno fértil para oportunidades de ingresos relacionadas con la vivienda.
Si bien los roles tradicionales de la economía colaborativa como entrega de alimentos y transporte compartido siguen siendo populares, los expertos sugieren centrarse en emprendimientos escalables que puedan convertirse en negocios completos. Las áreas de alto potencial incluyen fotografía, diseño web y gestión de redes sociales, aunque estas suelen requerir más inversión inicial y desarrollo de habilidades.
El cambio hacia trabajos secundarios refleja las presiones económicas más amplias que enfrentan los canadienses, y muchos ven estas fuentes de ingresos adicionales como necesarias en lugar de opcionales. Sin embargo, los expertos financieros advierten que los trabajos secundarios exitosos requieren una planificación cuidadosa para equilibrar la inversión de tiempo con los rendimientos potenciales, particularmente en cuanto a implicaciones fiscales y el riesgo de agotamiento.

