La Asociación Americana del Corazón ha emitido una declaración científica advirtiendo contra el uso de dispositivos de presión arterial sin manguito para diagnóstico médico o guía de tratamiento, a pesar de su creciente popularidad y conveniencia. Publicada en la revista de la Asociación Hypertension, la declaración enfatiza que estas tecnologías requieren una validación más rigurosa antes de poder integrarse de manera segura en la práctica clínica o confiar en ellas para el monitoreo en el hogar.
Los dispositivos sin manguito, que incluyen relojes inteligentes, anillos, parches y monitores de punta de dedo, se han proliferado en la última década, ofreciendo el potencial para un monitoreo frecuente o continuo de la presión arterial durante las actividades diarias y el sueño. Sin embargo, la declaración señala que la comercialización de estos dispositivos ha superado la evidencia científica que respalda su precisión. Muchos dispositivos portátiles personales no han sido validados para condiciones del mundo real como el ejercicio, el sueño, la actividad diaria o después de tomar medicamentos que afectan la presión arterial. Variables como la posición del brazo, el color de la piel y el momento de calibración también pueden conducir a lecturas inexactas.
La declaración se alinea con las recomendaciones de las Pautas de Presión Arterial Alta AHA/ACC 2025, que desaconsejaron el uso de dispositivos sin manguito para diagnóstico o tratamiento hasta que demuestren mayor precisión y fiabilidad. La presión arterial alta afecta a casi la mitad de los adultos estadounidenses—aproximadamente 122 millones de personas—y es el principal factor de riesgo modificable para enfermedades cardiovasculares, incluidos ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca, así como enfermedad renal y deterioro cognitivo. A nivel mundial, la hipertensión afecta a unos 1.400 millones de adultos, con dos tercios residentes en países de ingresos bajos y medios.
La Dra. Jordana Cohen, presidenta del grupo redactor de la declaración, destacó la confusión entre médicos y pacientes sobre cómo funcionan estos dispositivos y si se puede confiar en sus lecturas. "Sin una validación adecuada, las lecturas de los dispositivos de presión arterial sin manguito no son fuentes confiables para informar decisiones de tratamiento o evaluar intervenciones", declaró Cohen. "Los pacientes pueden recibir diagnósticos incorrectos o ajustes de medicación inapropiados basados en datos inexactos". La declaración advierte que los dispositivos no validados, que pueden producir un alto volumen de lecturas en entornos novedosos, podrían generar falsa tranquilidad o alarma innecesaria sin umbrales establecidos vinculados a resultados cardiovasculares.
La declaración describe varias limitaciones y consideraciones para la futura integración de las tecnologías sin manguito. Señala que, aunque algunos dispositivos han recibido autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), dicha autorización no requiere pruebas formales de precisión bajo un protocolo estandarizado. Hasta el 80% de los dispositivos de presión arterial vendidos globalmente nunca han pasado por pruebas de validación formal, con tasas aún más bajas para los dispositivos sin manguito. El grupo redactor exige protocolos de validación estandarizados que reflejen el uso en el mundo real, incluso durante la ingesta de medicamentos, el ejercicio y el sueño. La precisión, el acceso y la asequibilidad deben priorizarse, con atención a posibles inexactitudes relacionadas con el color de la piel y problemas de conectividad.
La transparencia y las protecciones de privacidad también son críticas, según la declaración. Los fabricantes deben revelar cómo los algoritmos generan las lecturas, la frecuencia de calibración y cómo se almacenan y protegen los datos de los pacientes. Los dispositivos deben indicar claramente si las lecturas reflejan presión arterial absoluta o cambios relativos a la calibración para evitar malinterpretaciones. Si se validan, las tecnologías sin manguito podrían ampliar el cribado y tratamiento de la hipertensión en comunidades con recursos limitados, pero se requieren esfuerzos coordinados en investigación, regulación y educación pública. La Asociación mantiene una lista de dispositivos de presión arterial validados como referencia.
En resumen, aunque los dispositivos de presión arterial sin manguito tienen un potencial transformador para el cuidado de la hipertensión, sus limitaciones actuales requieren precaución. La declaración subraya la necesidad de más investigación para evaluar la precisión, el rendimiento a largo plazo y la utilidad en el mundo real antes de que estas herramientas puedan usarse de manera confiable en entornos de atención médica. Como concluyó Cohen, "Los dispositivos de presión arterial sin manguito tienen el potencial de transformar el cuidado de la hipertensión cuando mejoren su precisión y fiabilidad. Estándares claros y esfuerzos coordinados son esenciales para garantizar que la innovación mejore, en lugar de comprometer, la atención cardiovascular".

