Una investigación presentada en la próxima Conferencia Internacional sobre Accidente Cerebrovascular 2025 de la Asociación Americana del Corazón sugiere que el análisis de inteligencia artificial de datos de electrocardiograma (ECG) podría servir como sistema de alerta temprana para el deterioro cognitivo y el envejecimiento prematuro. El estudio preliminar, que involucró a más de 63,000 participantes del Biobanco del Reino Unido, demuestra una correlación significativa entre la edad biológica predicha por IA a partir de datos de ECG y el rendimiento cognitivo.
El estudio, dirigido por investigadores de la Escuela de Medicina UMass Chan, utilizó una red neuronal profunda para analizar datos de ECG y predecir la edad biológica de los participantes. Aquellos cuya edad predicha por ECG era menor que su edad cronológica obtuvieron mejores resultados en seis de ocho pruebas cognitivas, mientras que aquellos con envejecimiento acelerado según el ECG mostraron un peor rendimiento en la misma cantidad de pruebas.
Este desarrollo podría tener implicaciones de gran alcance para la prestación de servicios de salud. La capacidad potencial de utilizar pruebas de ECG rutinarias como herramienta de detección del deterioro cognitivo podría hacer que la detección temprana sea más accesible, particularmente en áreas rurales o regiones que carecen de atención especializada. También podría permitir evaluaciones cognitivas más objetivas y eficientes en comparación con los métodos tradicionales de pruebas neuropsicológicas.
Aunque el estudio tiene limitaciones, incluido su enfoque en una población principalmente de ascendencia europea y un rango de edad específico de 43 a 85 años, abre nuevas posibilidades para la atención preventiva de la salud. El Dr. Fernando D. Testai, quien preside la declaración científica de la Asociación Americana del Corazón sobre las contribuciones cardíacas a la salud cerebral, sugiere que, si se valida, este enfoque podría revolucionar cómo se monitorea la salud cognitiva, permitiendo potencialmente intervenciones más tempranas cuando se detecta deterioro cognitivo.
La investigación subraya la creciente comprensión de la conexión entre la salud del corazón y el cerebro, sugiriendo que el monitoreo cardíaco rutinario podría proporcionar información valiosa sobre la función cognitiva. Esto podría ser particularmente significativo dada la creciente prevalencia del deterioro cognitivo relacionado con la edad en las poblaciones globales.

