Una investigación preliminar presentada en la próxima Conferencia Internacional sobre Accidente Cerebrovascular de la Asociación Americana del Corazón revela que el propranolol, un medicamento betabloqueante ampliamente utilizado, podría reducir el riesgo de accidente cerebrovascular isquémico hasta en un 52% en mujeres que experimentan migrañas. Los hallazgos son particularmente significativos para mujeres con migraña sin aura, aunque no se observaron efectos protectores en hombres.
El estudio, que analizó más de 3 millones de registros de salud electrónicos, llega en un momento crucial cuando la migraña es cada vez más reconocida como un factor de riesgo cardiovascular subestimado. Las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada por las migrañas, experimentándolas tres veces más frecuentemente que los hombres, lo que hace que este descubrimiento sea particularmente relevante para la salud de las mujeres.
El autor principal del estudio, Mulubrhan Mogos, Ph.D., de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Vanderbilt, enfatiza la importancia para mujeres de comunidades históricamente desatendidas, quienes enfrentan una mayor carga del impacto de la migraña. Los hallazgos sugieren que el propranolol, una opción de tratamiento establecida y potencialmente más accesible, podría servir para un doble propósito al prevenir tanto migrañas como accidentes cerebrovasculares.
La investigación mostró que las mujeres que tomaban propranolol tenían un riesgo 39-52% menor de desarrollar accidentes cerebrovasculares isquémicos en dos análisis de bases de datos separados. Este efecto protector se mantuvo consistente incluso después de ajustar por diversos factores, incluidos datos demográficos, condiciones de salud existentes e influencias hormonales.
Aunque estos hallazgos son preliminares y requieren confirmación adicional a través de estudios prospectivos, representan un avance potencialmente significativo en la prevención de accidentes cerebrovasculares para mujeres que sufren migrañas. La investigación también destaca la importancia de la investigación médica específica por género, como lo demuestra la efectividad variable del medicamento entre hombres y mujeres.

